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Reconocimiento de los pueblos Indigenas

Reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en la construcción de una nación pluricultural y multilingüe

Los pueblos indígenas han sido excluidos, marginados y discriminados en la sociedad guatemalteca. No hay manera de alcanzar una sociedad abierta y plural si persisten en su seno los prejuicios económicos y sociales tradicionales. En consecuencia, la FSG se unió al esfuerzo de la comunidad internacional para hacerlos visibles, aprovechando las oportunidades y los espacios abiertos por los Acuerdos de paz.1
En su contribución al empoderamiento de sectores estratégicos, la FSG privilegió a los pueblos indígenas, apoyando la formación de nuevos liderazgos y la apertura y consolidación de espacios para su participación. De esa manera, hizo aportes para la construcción de una nación con perspectiva intercultural, propiciando el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, así como una visión incluyente de la sociedad.

Proyectos:

Asegurando la transparencia del proceso electoral desde una perspectiva multicultural
Organismo Indígena para la Planificación del Desarrollo - Naleb’

El Organismo Naleb’ es una iniciativa que busca elevar el nivel de las relaciones interculturales en la sociedad guatemalteca mediante el impulso a programas de conciliación intercultural, administración de justicia, organización política y generación de opinión pública.
La primera Misión Indígena de Observación Electoral se llevó a cabo en el marco de las elecciones generales de 1999, con el propósito de contribuir a la construcción de una ciudadanía multicultural concretada en el espacio de un Estado incluyente. A la fecha, Naleb’, con el apoyo de la FSG y otros donantes, ha llevado a cabo cuatro misiones.
Para que una democracia sea legítima y funcional, debe fomentar el respeto, la valoración de la identidad y la inclusión de la ciudadanía; sin embargo, el sistema electoral guatemalteco se ha caracterizado por la exclusión de los pueblos indígenas. De ahí que Naleb’ se haya propuesto observar y verificar, desde una perspectiva intercultural, la participación indígena en la democracia guatemalteca, específicamente en las dinámicas electorales.
La observación electoral es un ejercicio ciudadano que le brinda más credibilidad al proceso, pues fortalece los procedimientos, especialmente en las democracias débiles, donde puede haber dudas sobre su transparencia y eficacia. Los ejercicios de observación promovidos por Naleb’ llaman la atención sobre el proceso e inciden en asegurar su legitimidad y transparencia. Asimismo, los pueblos indígenas participan activamente en el monitoreo, lo cual da confianza y promueve la participación.

La Misión Indígena hace una convocatoria para seleccionar a los delegados, pues la observación es más cualitativa que cuantitativa y no se limita al día de las elecciones. Es más bien un proceso que tiene en cuenta la observación de la normativa nacional que rige el proceso electoral y los avances en el cumplimiento de la legislación e instrumentos internacionales sobre los derechos colectivos de los pueblos indígenas, particularmente de los derechos políticos en los procesos electorales.

En 2011, se centró en los 168 municipios con mayor población indígena y el municipio de Guatemala, para abarcar un total de 169 municipios. Incluyó el examen de las planillas que compiten por el gobierno local; la identificación de las formas que adopta la identidad étnica; la participación de las mujeres; el financiamiento de los partidos políticos, entre otros aspectos. Ello constituye un aporte al conocimiento sobre la participación política en el ámbito local. Un examen similar se hace con los candidatos a diputaciones, para verificar la promoción de la participación equitativa y democrática en el seno de los partidos políticos.
Estas intervenciones en el terreno están precedidas por una serie de estudios. Por ejemplo, sobre la situación de las circunscripciones electorales municipales y la realización de un análisis comparado de la participación política de los pueblos indígenas. Al final del proceso, y como resultado de sus hallazgos, la Misión hizo recomendaciones a diferentes instituciones y sectores, con el propósito de contribuir al fortalecimiento del proceso democrático en términos de legitimidad e inclusión.
Mediante la práctica continuada de las misiones de observación electoral, el Organismo Naleb’ posicionó en la agenda política nacional la participación de los pueblos indígenas. Su presencia en la dinámica electoral lo ha vuelto un referente en el tema y su trabajo técnico se considera valioso. Además, promueve y participa activamente en el Foro de Misiones Nacionales de Observación Electoral.

Fortaleciendo el derecho maya en el ámbito comunitario
Conferencia Nacional de Ministros de la Espiritualidad Maya de Guatemala - Oxlajuj
Ajpop

Oxlajuj Ajpop inició su trabajo con las comunidades y los pueblos indígenas a finales de 1991. Después de la firma de los Acuerdos de Paz, la institución, al observar la erosión de la estructura social maya tradicional, específicamente en lo que al derecho y la autoridad ancestral maya se refiere, y con el objetivo de mostrar que es un sistema con autoridad, normas y procedimientos integrales que toma en cuenta las dimensiones espiritual, social, física y psicológica, centró sus esfuerzos en la reconstrucción del tejido social, basándose en los principios, valores y testimonios de la cultura maya.

La organización planteó la necesidad de emprender acciones participativas para el fortalecimiento del ejercicio de la autoridad ancestral desde el pensamiento propio, la cosmovisión, las experiencias y los testimonios que evidencien la existencia y vigencia del derecho maya. En definitiva, ha buscado reconocer y revalorar los aportes de las autoridades ancestrales en la prevención, resolución y transformación de conflictos en las comunidades.
En ese entorno, el proyecto tuvo como propósito devolver a la estructura de autoridades tradicionales su función rectora, haciéndola la columna vertebral de la reconstrucción del tejido social comunitario desde la cosmovisión maya. Buscó que las autoridades comunitarias tomasen en sus manos la administración de justicia según los procedimientos ancestrales. Ello, suponiendo que la reconstrucción del tejido social implica la recuperación del sistema jurídico maya. La contribución de la FSG ha sido importante en doce comunidades del municipio de Chichicastenango, Quiché; en los municipios de Nahualá, Sololá; Tactic, Alta Verapaz y Momostenango, Totonicapán. La Conferencia Nacional Oxlajuj Ajpop reconoce el aporte de la FSG en los intercambios y la sistematización de experiencias de las autoridades ancestrales por medio de talleres y encuentros.

La idea ha sido trabajar en redes comunitarias cuyo propósito es el reconocimiento de la existencia de las autoridades ancestrales, sus aportes en la cohesión de la vida comunitaria y la necesidad de fortalecer las estructuras propias. Asimismo, existe la necesidad de consultar, discutir y consensuar las acciones con otras autoridades indígenas para la transformación del sistema de justicia en Guatemala.

Por ejemplo, en Tactic se logró el inicio del proceso de asociación; en la parte sur de Chichicastenango quedó implantada una red de autoridades ancestrales; en Momostenango hubo avances en la consolidación de las estructuras comunitarias. En Nahualá se institucionalizó un Consejo que resuelve conflictos comunitarios, se desarrolló una metodología para la administración de justicia maya y se promovió la discusión de sus conceptos fundamentales, tanto entre las autoridades como entre los miembros de las comunidades. Se ha consolidado el reconocimiento social, pues la población ha aceptado al Consejo como su autoridad tradicional.
Sin embargo, la revitalización de las estructuras supone un proceso integral de largo plazo que implica sensibilización y capacitación acerca de las herramientas legales para que las autoridades locales puedan ejercer su oficio basándose en la normativa nacional y en los instrumentos internacionales de protección a los pueblos indígenas. De esa cuenta, las comunidades han aumentado su conocimiento sobre las esferas de acción de las autoridades ancestrales mayas, han ido encontrando el sentido de su organización y han incluido en su agenda de trabajo varios aspectos fundamentales, por ejemplo, la defensa de los derechos humanos, los derechos de la naturaleza, los lugares sagrados y la administración de justicia desde la cultura propia.

En la actualidad, Oxlajuj Ajpop es un referente en el reconocimiento del sistema jurídico maya. La organización ha logrado definir su posición en relación con el hecho de que se reconozcan la jurisdicción y las competencias de las actuaciones judiciales de las autoridades ancestrales mayas; asimismo, ha sistematizado experiencias que pueden servir de ejemplo o base para iniciar procesos similares en otras regiones y comunidades.

 

Un modelo vivo y alternativo de organización, trabajo colectivo y desarrollo comunitario
 Asociación Cooperativa para el Desarrollo Rural de Occidente – CDRO

La Asociación CDRO se formó entre 1984 y 1986, como una iniciativa de varios dirigentes comunitarios de Totonicapán, con la idea de fomentar la participación de las comunidades en la definición y la toma de decisiones sobre su propio desarrollo, tomando como base filosófica la cosmovisión maya k'iche'. Surgió así el Sistema Organizativo Pop (de pop, ‘tejido’ o ‘petate’), que se distingue por su visión holística e integral de la realidad ambiental, socio económica y cultural, así como por sus características organizativas de horizontalidad y versatilidad.
De esta forma, CDRO se convierte en un modelo alternativo de organización, trabajo colectivo y desarrollo comunitario. Según el Sistema Organizativo Pop, CDRO es un tejido organizativo horizontal integrado por unos quinientos grupos de base, treinta y un consejos comunales y diversos sistemas regionales y sectoriales, además de varias asociaciones. Cuenta con ocho programas de trabajo en su Departamento de Atención a la Comunidad: organización, seguridad alimentaria y nutricional, agricultura, salud, mujer, educación, jóvenes y empresarialidad.
El programa de educación desarrolla proyectos para atender a población excluida del sistema educativo estatal, tomando en cuenta su realidad socioeconómica y cultural. El proyecto «Formación de jóvenes líderes comunitarios con capacidad crítica democrática constructiva» se ubica en él, pues al momento de su ejecución (2007) CDRO aún no había desarrollado un programa específico dedicado a la juventud.

El propósito  de este esfuerzo es recuperar los valores políticos y ecológicos de la cultura maya, para transmitirlos intergeneracionalmente, por medio de la interacción entre jóvenes y representantes de los cuarenta y ocho cantones de Totonicapán. Tiene un módulo especializado en temas políticos (democracia, participación ciudadana, pensamiento crítico, derechos de las comunidades) y otro relacionado con el cuidado de la naturaleza y, especialmente, del bosque comunal, módulo que se desarrolla en el sendero ecológico El Aprisco, un proyecto financiado anteriormente por la FSG.

Los resultados del mencionado proyecto educativo han sido positivos, en tanto han logrado replicar y transmitir modelos maya k'iche' de participación y organización comunitaria; entre otros: el carácter voluntario de los cargos comunales; el papel de las autoridades en la resolución de conflictos familiares y comunitarios, así como la toma colectiva de decisiones en asamblea. Asimismo, hoy se cuenta con espacios adecuados (sendero El Aprisco, aulas, museo), un método de trabajo comprobado y en funcionamiento; módulos educativos especializados, diseñados y comprobados en formación política, cultura maya k'iche' de Totonicapán y cuidado del bosque.
En otras palabras, ha logrado recuperar y transmitir principios políticos y ecológicos de la cultura maya k'iche' y poner en marcha un proceso de formación de jóvenes líderes comunitarios, orgullosos y con plena consciencia acerca del valor y las funciones político democráticas de las autoridades tradicionales de los cuarenta y ocho cantones, pero además con los pies firmemente asentados en el presente, con capacidad crítica constructiva y comprometidos con la edificación de una sociedad más abierta y democrática.